“No puede estar triste un corazón que alaba a Cristo”

Por Isaac Ibarra

“No puede estar triste un corazón que alaba a Cristo” Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!“

Filipenses 4:4

Por mucho tiempo dentro del círculo pentecostal, y ahora con más fuerza, en el neopentecostalismo, el tema del sufrimiento o dolo, o escasez o prueba, o todo lo que tenga que ver con estar mal física, emocional, económica y espiritualmente ha sido un tema no tratable o anulado. Donde no existe mucho espacio para el diálogo dentro del culto o de la comunidad.

Muchas iglesias tienen de eslogan frases como: “Bendecido, en victoria y prosperado”, “victoriosos”, frases que ahogan toda esperanza de poder revelar nuestro verdadero estatus y realidad dentro de la hermandad, que anula o anestesia, por unos instantes, nuestra verdadera condición.

De hecho, por muchos años, era impensado, y muy mal mirado, que un cristiano, hijo de Dios, redimido por Jesús, ¡que tiene al Espíritu Santo en él y que tiene las harás del Espíritu en su vida pueda tener depresión…, no cómo se te ocurre! ¡Eso es un demonio que está en ti! ¡A lo mejor es que nunca naciste de nuevo! ¡O tienes algún pecado oculto! Eran, y puedo decir que son, los pensamientos que rondaban a toda la hermandad. Lo cual obliga, a que la persona que sufre de depresión sintiera la presión de la descalificación de ser tan poco cristiano.

En un mundo donde se busca el bienestar inmediato. Donde satisfacer las necesidades de forma rápida y de forma instantánea parece ser la premisa máxima, aunque la solución rápida e instantánea no entregue una satisfacción completa y profunda. Y si sumamos que, en las iglesias no existe una teología sobre el sufrimiento saludable, creemos que letras como de esta alabanza es regla de vida…“no puede estar triste un corazón que alaba a Cristo”, Pero ¿en verdad, como cristianos, no tenemos espacio para la tristeza? ¿Cómo debemos manejar el dolor, el sufrimiento, la angustia? ¿podemos darnos el lujo de vivir esas emociones?

Hace poco he visto por las redes sociales, en especial por Facebook, publicaciones en la cual se anula por completo el sufrimiento en la vida del cristiano. Incluso últimamente la frase “salvos siempre salvos” mutó a “sanos siempre sanos” haciendo alusión que el propósito de Dios es que nosotros no tengamos enfermedad; y si tienes una “hazte ver”. Que seamos prósperos; si no lo eres arrepiéntete. Que no experimentemos el sufrimiento en nuestras vidas; si lo estás experimentando, no eres un hijo de Dios. Uno de los pasajes favoritos y por excelencia de los que sostiene esta cosmovisión, es la que le escribe el apóstol Pablo a la iglesia de Filipo, en la carta a Filipenses cap. 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 

El apóstol Pablo y el gozo

Una de las herramientas del estudio de las Sagradas Escrituras es la Hermenéutica, esta herramienta de estudio nos permite poder entender el pensamiento detrás de las palabras, sobre todo en escritos antiguos. Nos ayuda a conocer el espíritu del escrito; antes de decir que significa esto para mí, debemos entender y comprender, qué significó eso para ellos en ese entonces. Por eso, primero que todo, veamos a través de los ojos del apóstol.

Las cartas del apóstol Pablo, tienen una estructura similar a las cartas escritas en su época. Los autores de esa época, usaban una forma de enseñanza llamada en griego ‘paraenesis’ que es un tipo de exhortación moral e instrucción que tiene que ver con la vida práctica.

En la carta a Filipenses, en especial en el cap. 4 desde el ver. 4 al 9, podemos ver un ejemplo de esa ‘paraenesis’ en las cartas del apóstol. En este breve segmento, lo que el apóstol quiere dejar muy en claro es que para nosotros es de suma importancia “regocijarse en el Señor”, ¿cuándo? siempre.

Ahora el mismo apóstol en la carta a los hermanos en Roma le dice «porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.» Rom. 14:17. Allí vemos que el «gozo en el Espíritu Santo» es una de las marcas que caracterizan a los cristianos. De lo cual podemos concluir que, llevar una vida sombría, de continuo lamento y disgusto es algo inconsistente con ser ciudadano del reino de Dios. Pero eso no quiere decir que no pasemos por “el valle de sombra y de muerte”. Pero si es un llamado a no habitar o permanecer en ese estado de oscuridad.

Pablo, en filipenses, se refiere a ‘regocijarse’ como un imperativo. Es un mandato que tengamos gozo en Cristo. Debemos tomar esto muy en cuenta. Ahora esto no quiere decir que nosotros no caigamos en pecado, ya que eso es un obstáculo para que sigamos disfrutando ese gozo. Pero, si pasa eso “abogado tenemos ante Dios el Padre”, nos arrepentimos, pedimos perdón y regresamos a disfrutar ese gozo en Cristo. Pablo, en filipenses, se refiere a ‘regocijarse’ como un imperativo, claramente es una voz muy diferente a que llevemos una vida de constante ansiedad y angustia.

La palabra traducida «regocijarse» también es una derivación de caris que significa «gracia». Literalmente, regocijarse es experimentar la gracia de Dios (favor) y estar consciente (contento) de su gracia. Las palabras xaírō χαίρω («regocijar»), 5479 /xará («gozo») y 5485 /xáris («gracia»), tienen un mismo origen etimológico, pero con distinta evolución fonética.

La razón por la cual los creyentes pueden tener una actitud y una expresión de alegría, es por la gracia de Dios. Podemos, y debemos, alegrarnos, porque no nos regocijamos en nuestras circunstancias; nos regocijamos en el Señor. Y podemos y debemos alegrarnos siempre. Incluso en los malos tiempos. Incluso en los tiempos difíciles. Incluso en los tiempos oscuros. 

No nos regocijamos por lo que estamos soportando; nos alegramos a pesar de lo que estamos soportando.

La biblia y el sufrimiento

Creo que este tema, del sufrimiento, es uno de los temas que menos queremos asumir o asimilar en nuestras vidas, pues quien, en su sano juicio desea sufrir.  Este tema aflora más cuando debemos pasar por un gran sufrimiento; enfermedades terminales, accidentes devastadores o el fallecimiento repentino de un ser querido, es aquí donde nace esta gran pregunta existencial ¿Cómo puede un Dios amoroso permitir que continúe el sufrimiento en el mundo que Él creó? Claro que esta pregunta toma un tinte más personal y emocional, que filosófico. 

¿Cómo responde la Biblia a este problema? ¿Qué nos dice la biblia sobre el sufrimiento? ¿Existen algunas indicaciones de cómo enfrentarlo?

Lo que me encanta de la biblia, es que es muy realista y honesta. En el mundo hay violencia y la biblia no trata de ocultarla. Los grandes protagonistas de las historias bíblicas cometieron errores, y gravísimos errores, y la biblia no trata de taparlos. Y en cuanto al sufrimiento, la Biblia también es realista. Por ejemplo el libro de Job, es por excelencia el libro que habla y trata el sufrimiento.

Este libro comienza con una escena en el cielo, que nos pone en el contexto donde nace o erradica la base del sufrimiento de Job. Hasta donde sabemos, Job nunca se enteró de esto, y por supuesto, ni ninguno de sus amigos. Por tanto, no es sorprendente que todos ellos lucharan para explicar los sufrimientos de Job desde la perspectiva de su ignorancia, no es algo muy distinto a lo que nosotros hacemos en medio de nuestro sufrimiento.

Ni Job ni sus amigos entendieron en ese momento las razones de su sufrimiento. De hecho, cuando Job finalmente es confrontado por el Señor, Job se queda callado. El silencio de Job de ninguna forma suaviza el intenso dolor y la pérdida que tan pacientemente ha soportado. Más bien, resalta la importancia de confiar en los propósitos de Dios en medio del sufrimiento, sobre todo, cuando no sabemos cuáles son esos propósitos. 

El sufrimiento, como todas las demás experiencias en nuestra vida, como hijo de Dios, está dirigido y orquestado por la sabia soberanía de Dios. Aunque nunca sepamos la razón específica para nuestro sufrimiento, pero debemos confiar en nuestro Dios soberano. Esa es la verdadera respuesta al sufrimiento.

El apóstol Pablo, en la carta a los Romanos 8:28, contiene unas palabras de gran consuelo para quienes hemos pasado momentos de angustia, y hemos tenido que soportar tribulaciones y sufrimiento: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».

El sufrimiento en la cosmovisión cristiana no es algo ajeno, o Dios no aleja este ingrediente a la ecuación de nuestras vidas. A diferencia de otras filosofías, religiones o creencias. El teísmo cristiano es, de hecho, la única cosmovisión que puede darle un sentido consistente al problema del mal y del sufrimiento. 

Algunos pensamientos sobre el sufrimiento…

Muchos teólogos y pensadores cristianos han escrito al respecto:

Martin Lutero: “Existen tres cosas que nos llevan a conocer mas a Dios; su Palabra, la oración y el sufrimiento.”

Amos Yong: «El sufrimiento es una realidad universal que requiere una respuesta teológica y práctica. La teología pentecostal ofrece una perspectiva única sobre el sufrimiento, enfatizando la importancia de la oración, la fe y la comunión con Dios.» («The Spirit Poured Out on All Flesh: Pentecostalism and the Possibility of Global Theology»).

Tim Keller: “Dios trae plenitud de gozo no a pesar de, sino a través del sufrimiento, así como Jesús nos salvó no a pesar de lo que sufrió en la cruz, sino a través de ello.” (caminando con Dios a través del dolor y del sufrimiento”, pag.136)

A.W. Tozer: “Cuando comprendo que todo lo que me sucede es para hacerme más semejante a Cristo, se resuelve una gran parte de la ansiedad.”

John Stott: “El sufrimiento constituye, sin lugar a dudas, el mayor desafío para la fe cristiana.”

Algunas frases de mi autor favorito, C.S. Lewis:

– «No es que Dios nos envíe el sufrimiento. Es que, cuando nos convertimos en cristianos, nos comprometemos a llevar la cruz» («Cartas a Malcolm»).

– «El sufrimiento no es una prueba de la falta de fe, sino una prueba de la fe» («El Problema del Dolor»).

– «Dios no nos promete que no sufriremos, sino que nos promete que no sufriremos en vano» («Cartas a Malcolm»).

– «El sufrimiento es una forma de purificación, no de castigo» («El Problema del Dolor»).

Nosotros como cristianos servimos a un Dios que ha vivido en esta tierra, que se ha encarnado, el cual ha sufrido y experimentado el trauma, la tentación, la pérdida, la tortura, el hambre, la sed, la persecución e incluso su ejecución. Cuando nos pregunten ¿qué tanto le importa a Dios el tema del sufrimiento? el cristiano puede señalar la cruz y decir: «Demasiado». 

El tema del sufrimiento, tanto en la cosmovisión cristiana, y por ende, en la visión misma de Dios, no es algo ajeno, no es una cosa que se le ha escapado a Dios considerar en la ecuación de nuestras vidas, sino más bien, lo ocupa como instrumento para nuestro crecimiento como cristianos. Nos hace madurar.

El sufrimiento en nuestras vidas

Quiero compartir con ustedes algunos puntos en los cuales podemos ver, cómo Dios puede ocupar el sufrimiento en nuestra vida:

1. Purificación y santificación: El sufrimiento puede ser una herramienta que Dios utiliza para purificarnos y santificarnos. (2 Corintios 7:1, 1 Pedro 1:6-7).

2. Crecimiento espiritual: El sufrimiento puede ser usado como herramienta para nuestro crecimiento espiritual, ya que nos obliga a buscar a Dios y a depender de Él de manera más profunda y constante. (Romanos 5:3-5, 2 Corintios 12:7-10).

3. Afirma nuestra fe y la confianza: El sufrimiento nos da la oportunidad para poder desarrollar nuestra fe y confianza en Dios, aprendiendo a confiar en Él incluso en medio de la adversidad. (Hebreos 11:1-40, 1 Pedro 1:6-7).

4. Oración: El sufrimiento cumple en nosotros el mandato que Él nos dejó, “orad sin cesar”, ya que nos obliga a buscar a Dios y a pedir su ayuda. (Romanos 8:26-27, 2 Corintios 1:8-11).

Gozosos siempre gozosos

Entonces ¿podemos regocijarnos en nuestro Dios siempre? SI, podemos regocijarnos en Él siempre, a pesar de las circunstancias. Nuestro buen Dios sabe que nos enfrentamos en estos momentos. Como dijo Agar “el Dios que me ve”, nuestro Dios nos ve y nos conoce. Así que, apóyate en Él y Él renovará tu fuerza. Recuerda siempre las palabras del profeta Isaías: “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» Isaías 40:31.

Si estamos pasando por un periodo de depresión en tu vida, unos de los integrantes de tu familia está experimentando algo similar, no le reproches, no es algo satánico ni le entró algún demonio. No es síntoma de que no es un hijo de Dios. No es una evidencia de que está ocultando algún pecado. Es simplemente, que está experimentando una etapa sombría en su vida, y le cuesta ver la luz de su salvador. En ese momento debes ayudarle y conducirlo hacia la luz de vida, con paciencia y con calma, y la luz de Cristo disipara toda nube gris y todo tormento. Como dijo Thomas Watson: “Las aflicciones no son perjudiciales sino beneficiosas para los santos. No debiéramos mirar el mal de la aflicción, sino el bien; no al lado oscuro de la nube, sino a la luz”

Así que querido hermano… «regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo regocijaos».