Por Carlos Gálvez T.
Muchos evangélicos que se acercan a las doctrinas de la gracia en América Latina tienen la idea de que hay que reenvagelizar el continente porque el evangelio recibido supuestamente no es el correcto refiriéndose a los propios evangélicos y no a Roma. En sus comentarios se ve que generalizan a todos los que creen en las manifestaciones espirituales y muy pocos pueden distinguir a un pentecostal clásico norteamericano de un pentecostal de línea chilena y menos distinguirlos a ellos del movimiento neopentecostal con todas sus enseñanzas y costumbres erradas.
Esta idea de reevangelizar América Latina viene de pastores bautistas reformados como Miguel Nuñez y Sugel Michelen los que son conocidos por difundir las doctrinas de la gracia. Debido a la falta de educación en las iglesias es que muchos pentecostales han sido formados por sus enseñanzas las que han sido de beneficio pero lamentablemente ellos han incurrido en generalizar sobre quienes creen en los dones espirituales. Asi es como caen en el error del respetado pastor John MacArthur y su criticado libro Fuego Extraño.
Quienes llevan al extremo esta posición pueden caer en el error de echar por la borda incluso a otros evangélicos más allá de los pentecostales y neopentecostales y asi pueden terminar despreciando la obra de muchos que fueron usados por Dios para predicar el evangelio. Aunque un pentecostal reformado puede estar de acuerdo con ellos en el tema reformado no puede estar de acuerdo en su forma de atacar a los pentecostales y evangélicos.
Muchos pentecostales saben sobre los defectos y excesos del movimiento pero también saben sobre el poder de Dios que ha cambiado millones de vidas y ese poder sigue transformando en toda América Latina, por eso aunque las enseñanzas de los pastores mencionados son edificantes, no corresponde pensar que los pentecostales son parte del problema. Están equivocados porque los pentecostales son justamente parte de la solución porque si combinan su fe en las experiencias de poder con una teología que glorifica a Dios entonces América Latina puede ser evangelizada de mejor manera pues no se puede negar que es el poder transformador del evangelio predicado por los pentecostales lo que ha cambiado millones y millones de personas.
El pentecostalismo reformado no es lo mismo que lo bautistas reformados primero que todo porque es pentecostalismo, por lo cual se basa en creer en la experiencia de poder del Espíritu y es reformado porque cree en las doctrinas más importantes de la reforma protestante pero no al costo de negar el fundamento pentecostal.
Un pentecostal reformado quiere evangelizar América Latina no reevangelizar a su propia iglesia desde el punto de partida de pensar que las experiencias espirituales son erróneas por sí mismas como piensan los que creen que hay que “reevangelizar”.
Carlos Gálvez T

