EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO EN THOMAS GOODWIN Y EL PENTECOSTALISMO

Por Jhon Alvarado

Una de las áreas que debe ser explorada por nosotros los pentecostales es la historia de las raíces teológicas de nuestra pneumatología. Cuando emprendí este viaje, algo que todavía exploro e investigo, me he encontrado gratas sorpresas. Una de ellas la encontré en lo que se conoce como la doctrina de la subsecuencia en el bautismo del Espíritu Santo. Habitualmente solo se hace énfasis en la contribución que ha hecho el metodismo wesleyano acerca de esta doctrina. Sin embargo, cuando exploramos un poco más allá nos damos cuenta que un movimiento muy conocido sentó bases para la doctrina del bautismo del Espíritu Santo como subsecuente a la regeneración, y este movimiento es el Puritanismo. Dentro de dicho movimiento hubo algunos teólogos y escritores que aportaron a este desarrollo, aunque en este pequeño escrito solo nos enfocaremos en uno de ellos: Thomas Goodwin.

Hay que hacer una aclaración antes de continuar con este reconocido teólogo. Y es que en la historia de la teología cristiana ha habido un sacramento llamado confirmación que muchas veces fue relacionada con el bautismo del Espíritu. Sin embargo, llegada la Reforma Protestante no se siguió considerando como un sacramento. No obstante, como dice el autor James G. Dunn (1970): 

Cuando la Reforma rechazó la confirmación como sacramento y cambió el énfasis de los sacramentos a la predicación y las Escrituras, la visión de la salvación en dos etapas desapareció de la superficie por un tiempo. Comenzó a surgir nuevamente con los puritanos, algunos de los cuales creían que la experiencia de la seguridad era una segunda y subsiguiente obra del Espíritu en el cristiano… Se puede trazar una línea directa de influencia desde la enseñanza puritana acerca del Espíritu. (p. 397)

Cuando Dunn hace mención de la salvación en dos etapas, se está refiriendo a la subsecuencia, más enfáticamente en el bautismo del Espíritu como distinto a la regeneración. Cabe destacar que este académico no es defensor de dicha posición, incluso en una de sus obras más reconocidas, El Bautismo del Espíritu Santo, Dunn (1977) rastrea históricamente el puritanismo como movimiento seminal y muestra a Thomas Goodwin como uno de los referentes a la doctrina de la subsecuencia:

Dentro del protestantismo más extremo y devoto se ha desarrollado una tradición que sostiene que la salvación, hasta donde puede conocérsela en esta vida, se experimenta en dos etapas; primero, la experiencia de convertirse en cristiano; luego, como resultado evidente, una segunda experiencia del Espíritu Santo. Para muchos puritanos la segunda experiencia era la de la seguridad (de la salvación) … Thomas Goodwin comparaba la experiencia de la seguridad con el “sello del Espíritu” que se menciona en Efesios 1:13 y sig. Y con el bautismo del Espíritu Santo. Lo llamaba también “nueva conversión”. (p. 7)

En los sermones de Thomas Goodwin sobre la epístola a los Efesios, editados por Miller (1861), se evidencia de manera explícita la asociación del sello del Espíritu con el bautismo del Espíritu Santo, sobre todo en Efesios 1:13-14, en el que asevera lo siguiente:

Nuestro bautismo es el sello del Espíritu; es la obra propia que corresponde al bautismo. Por lo tanto, encontrarán que se le llama «bautizar con el Espíritu Santo», porque es el fruto del bautismo, corresponde a ese sello externo; y, por lo tanto, pueden leer que Pedro les ordenó bautizarse, y que recibirían esta promesa (Hechos 2:38). (p. 248)

El elemento experiencial en los puritanos debe ser tenido en cuenta cuando leemos sus sermones, por ende, Thomas Goodwin se halla dentro de este gran marco, como asegura J.K. Parratt (1969): “Para Goodwin, el sello del Espíritu Santo en Efesios 1:13 era algo intensamente experimental que aseguraba la salvación; «era una luz que dominaba el alma del hombre y le aseguraba que Dios es suyo y él es de Dios»” (p. 163). Incluso, este mismo autor asegura que esta línea teológica fue mantenida por bautistas particulares londinenses de primera generación: “Encontramos una visión similar entre algunos de los primeros bautistas, quienes aparentemente relacionaban el sello con la imposición de manos posterior al bautismo del creyente” (p. 163). Este sello de Espíritu se encuentra en el terreno de la vida cristiana, por lo cual se experimenta después de la regeneración, como muy bien lo aseguró R.T. Kendall (2014): “El punto de Goodwin es que el sello del Espíritu Santo es el propio testimonio de Espíritu, y que llegaba después de la conversión de la persona. Era real, es decir, consciente e inmediato”. (p. 81)

Dicho todo lo anterior, la visión soteriológica de dos etapas o subsecuentes se puede rastrear desde el puritanismo mismo. El reconocido teólogo Donald Dayton (2008) menciona que se puede tomar las raíces del pentecostalismo desde allí, mencionando a su vez, al puritano Thomas Goodwin:

Otros intérpretes han creído ver las raíces del pentecostalismo en el puritanismo, y afirman que es posible trazar «una línea directa de influencia a partir de las enseñanzas puritanas sobre el Espíritu Santo»… Thomas Goodwin, por ejemplo, habla de un «sello del Espíritu» sobre la base de Efesios 1.13-14, y lo relaciona con Pentecostés…También afirma que «ustedes que son creyentes, esperen una nueva promesa del Espíritu Santo como Consolador… encontrarán que los apóstoles, Hechos 1.4, debían esperar la promesa del Espíritu; hagan ustedes lo mismo». (pp. 18-19)

Con el advenimiento del pentecostalismo moderno en el siglo pasado, se puede ver una asociación teológica con los aportes del puritano Thomas Goodwin al pentecostalismo, es por ello que Blackham (1995) argumenta que:

En el siglo XX esta enseñanza se ha convertido en una parte vital de los movimientos pentecostal y carismático, aunque ahora el sellamiento ha sido subsumido bajo el título general del bautismo del Espíritu… Esto no quiere decir que la teología pentecostal enseñe exactamente lo que Goodwin predicó, pero comparte su compromiso básico con una pneumatología que le da al Espíritu espacio para trabajar en la vida cristiana aparte de la obra de la fe o la regeneración. (pp. 163-164)

La pneumatología pentecostal no es idéntica a la sostenida por el puritano Thomas Goodwin, eso es un hecho, sin embargo, la exploración de estas asociaciones nos puede brindar un sentido de continuidad de la herencia doctrinal tan rica que se halla dentro de la tradición de la reforma protestante en su sentido integral.

BIBLIOGRAFÍA

Blackham, P.R. (1995). The pneumatology of Thomas Goodwin [Tesis de Doctorado, King’s College London] https://kclpure.kcl.ac.uk/portal/en/studentTheses/the-pneumatology-of-thomas-goodwin

Dayton, D.W. (2008). Raíces teológicas del pentecostalismo. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío.

Dunn, J. D. G. (1970). Spirit-Baptism and Pentecostalism. Scottish Journal of Theology, 23(4), 397–407. https://doi.org/10.1017/S003693060002189X

———— (1977). El bautismo del Espíritu Santo. Buenos Aires, Argentina: Editorial La Aurora.

Kendall, R.T. (2014). Fuego santo: Una mirada equilibrada y bíblica a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Miami, Florida: Casa Creación.

Miller, J. (Ed.) (1861). The Works of Thomas Goodwin: Vol. I. Edinburgh: James Nicol. Tomado de: https://www.digitalpuritan.net/Digital%20Puritan%20Resources/Goodwin,%20Thomas/The%20Works%20of%20Thomas%20Goodwin%20(vol.1).pdf

Parratt, J.K. (1969). The Witness of the Holy Spirit: Calvin, The Puritans and St. Paul. The Evangelical Quarterly 41(3), 161-168. https://doi.org/10.1163/27725472-04103004